Estamos pagando entre todos el regalo de Europa a aristócratas y empresas de servicios públicos

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Écrit par La traducción es la lengua de Europa   
18-04-2012
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Duques, empresas de agua y asociaciones para la conservación de la naturaleza se sentirán aliviados al saber que el saqueo de subsidios agrarios de la Política Agrícola Común (PAC) puede continuar al menos hasta 2020.

¿Qué haría usted con 287 euros?, a) Los emplearía en la compra de comida para las próximas 5 semanas, b) los invertiría en unas vacaciones familiares, c) los guardaría para duplicar los ahorros anuales, d) se los daría al Duque de Westminster.

Permítanme exponer el caso de la opción D. Este año el Duque se ha visto inmerso en una pobreza relativa. Relativa, es decir, para los tres advenedizos que le han desplazado de lo más alto de la lista de ricos de Reino Unido (en realidad no se encuentra en una situación tan mala en términos absolutos: el valor de sus propiedades superó el año pasado los 8.000 millones de euros). Es el británico de nacimiento mejor posicionado en la lista y, sin duda, tenemos la obligación patriótica de mantenerlo ahí. Además, es un ejemplo espléndido del espíritu emprendedor británico, que emprende bastante para haber heredado las tierras y las ganancias de su padre.

Bueno, debe haber un motivo, ¿no? ¿Por qué si no estarían pagando las familias esta cantidad, equivalente al gasto medio en comida de cinco semanas y casi a la media de ahorro anual (346 euros), a algunos de los hombres y mujeres más ricos de Reino Unido? ¿Por qué si no se recauda este diezmo del siglo XXI, esta tasa Robin Hood a la inversa?

Me refiero a las ayudas que enviamos a Big Farmer a través de la Política Agrícola Común. Acaparan 55.000 millones de euros al año, lo que equivale al 43% del presupuesto europeo. A pesar de la crisis de gasto que brama en Europa, la política permanece intacta. Peor aún, los gobiernos intentan prolongar este nivel de gasto durante el próximo ejercicio presupuestario, el que va desde 2014 hasta 2020.

De entre todos los gastos públicos malsanos de los países ricos, los subsidios agrarios deben estar entre los más regresivos. En la UE se reciben en función del tamaño de las tierras: cuanto mayor es la superficie, más se recibe. Salvo en España, en ningún país el sistema de ayudas es más injusto que en Reino Unido. Según Kevin Cahill, autor de Quién posee Gran Bretaña, el 69% de la tierra está en manos del 0,6% de la población. Este es el grupo que recibe la mayor parte de los fondos. Según la base de datos del gobierno, el total del presupuesto se reparte tan sólo entre 16.000 personas o entidades. Déjenme darles algunos ejemplos comenzando por algunos viejos amigos.

Como Presidente de Northern Rock, Matt Ridley supervisó la primera retirada masiva de depósitos de un banco británico desde 1878 y ayudó a precipitar la crisis económica que ha empobrecido a tantos. Este campeón de la economía del libre mercado y su familia recibieron el año pasado 240.000 euros de los contribuyentes por su finca apropiadamente llamada Blagdon (el verbo blag puede traducirse como asaltar o atracar). Lo que se sitúa tímidamente por debajo de la beneficencia pública concedida al Príncipe Bandar, el especulador de Arabia Saudí en el centro del escándalo de corrupción de Al-Yamamah. En 2007, The Guardian destapó que recibía fondos de hasta 1.000 millones de euros del fabricante de armas BAE y que empleó esta riqueza tan arduamente amasada en la adquisición de la finca Glympton en Oxfordshire. Por este servicio público le desembolsamos 316.000 euros anuales.

Pero son los verdaderos capitanes del espíritu emprendedor británico, los aristócratas y las empresas de servicios públicos, equitativamente merecedores de su buena fortuna, los que realmente hacen el agosto. El Duque de Devonshire 456.000 euros, el Duque de Buccleuch 474.000 euros, el Conde de Plymouth 656.000 euros, el Conde de Moray 901.000 euros y el Duque de Westminster 960.000 euros. La familia Vestley recibe 1.400.000 euros. Les encantará escuchar que el anterior propietario de la hacienda Turlow, Edmund Vestley, fallecido en 2008, administró sus asuntos fiscales tan eficazmente que en un año tributó sólo 12 euros. Al ser preguntado por su contribución al erario público, respondió: “Todos evadimos impuestos, ¿no?”.

Los hogares británicos que tratan de mantener con su esfuerzo a las empresas de agua en la línea que están acostumbradas, han sido bendecidos con otro instrumento de apoyo a esta merecida causa. Yorkshire Water recibe 340.000 euros en subsidios agrarios. Welsh Water 386.000 euros, Severn Trent 761.000 euros, United Utilities 1.522.000 euros. Serco, uno de los mayores destinatarios de otra forma de bienestar corporativo, la iniciativa financiera privada, recibe más de 2.342.000 euros por poseer tierras cultivables.

Entre los mayores vendedores de motos nos encontramos con algunas organizaciones benéficas. RSPB recibe 5.622.000 euros, National Trust 9.370.000 euros y otras fundaciones para la conservación de la naturaleza 10 millones de euros. No tengo ningún problema con que estas entidades reciban dinero público. Sin embargo, sí que tengo un problema con que reciban dinero público a través de una vía antidemocrática e irresponsable como ésta. E incluso, tengo un problema mayor si utilizan el dinero asociándolo a estos fines. Durante el año pasado, mientras investigaba para mi libro sobre el retorno a la vida silvestre, estuve dándole vueltas al motivo que lleva a estas entidades a convertir en fetiche a ecosistemas degradados de tierra cultivable y, en cambio, se muestren reacios a permitir que los terrenos vuelvan a su estado natural. Ahora resulta evidente. Para recibir estas subvenciones la tierra tiene que ser cultivada.

El mayor beneficiario se encuentra envuelto en un halo de misterio. Se trata de una empresa con sede en Francia llamada Syral UK Ltd. Su sitio web la describe como una productora de almidón industrial, alcohol y proteínas, pero no dice nada sobre la posesión o el cultivo de ninguna tierra. Sin embargo, recibe 22 millones de euros de los contribuyentes. Todavía no ha respondido a mis preguntas sobre cómo sucede ésto pero supongo que el dinero podría venir en forma de subsidios a la exportación: el tipo de subvenciones que tanto ha perjudicado a los medios de vida de los agricultores pobres de los países en vías de desarrollo.

Por un lado, el gobierno de este país ha actuado correctamente. Ha presionado a la Comisión Europea, por ahora sin éxito, para que se “recorte sustancialmente el presupuesto de la PAC”. Pero no se entusiasmen. También ha exigido que la Comisión Europea retire la única propuesta sensata del borrador que actualmente está siendo negociado por los estados miembros: la de poner un techo a la cantidad que el terrateniente puede recibir. Nuestro gobierno advierte que limitar las subvenciones “impediría la consolidación” de las propiedades de tierra. Parece que el hecho de que el 0,6% de la población posea el 69% de las tierras no es lo suficientemente injusto.

Si a las ayudas les queda algún otro objetivo, este es sin duda el de proteger a los agricultores más pequeños y vulnerables. Las propuestas de Reino Unido garantizan que el presupuesto seguirá siendo acaparado por los grandes terratenientes. En cuanto a las ayudas para proteger el medio ambiente, se me antojan la última opción que queda cuando se renuncia a realizar un control. Los demás no recibimos dinero por no atracar a ancianas. ¿Por qué se debería premiar a los agricultores por no destrozar la biosfera? ¿Por qué no deberían estar obligados a protegerla, como sucede con otros negocios?

En medio de la crisis económica, los gobiernos europeos pretenden mantener a los "ultra ricos" a base de Oporto añejo y carreras de caballos al menos hasta 2020. Mientras al resto nos imponen la más dura de las economías de mercado, se nos está obligando a financiar a una clase parasitaria de evasores de impuestos y gorrones de setos que se atiborra a costa del beneficio de los pobres.

La traducción es la lengua de Europa
Traducción del artículo publicado el 28 de noviembre de 2011 en The Guardian por George Monbiot (@GeorgeMonbiot)

 

WWF España se compromete a trabajar "por un planeta vivo y su misión es detener la degradación ambiental de la Tierra y construir un futuro en el que el ser humano viva en armonía con la naturaleza:
- Conservando la diversidad biológica mundial
- Asegurando que el uso de los recursos naturales renovables sea sostenible
- Promoviendo la reducción de la contaminación y el consumo desmedido"
(fuente: http://www.wwf.es/wwf_adena/)
Actualmente el Presidente de Honor de WWF España es el Rey Juan Carlos I.
(fuente: http://www.wwf.es/wwf_adena/historia_y_logros/).
El 14 de abril 2012 se conoció que debido a un accidente de caza en Botswana, el Rey Juan Carlos tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. El Rey estaba cazando elefantes. Y no es la primera vez. En las redes sociales se ha hecho pública una fotografía en la que se muestra al Rey orgulloso delante de un elefante muerto, cazado presuntamente por él.
Creemos que estas prácticas son incompatibles con el trabajo y la misión de WWF España. Es por ello que pedimos que WWF España sustituya al Rey Juan Carlos I como Presidente de Honor de la organización o que el Rey directamente renuncie a este cargo.

Firma la petición: Que el Rey Juan Carlos I deje de ser el Presidente de Honor de WWF España


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Dernière mise à jour : ( 19-04-2012 )
 
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In memoriam
In memoriam
After a long battle against the disease Franck Biancheri passed away 30th of October 2012, at the age of 51. A great European, a militant democrat, a wonderful person.
Franck Biancheri was founder of AEGEE and founding fathers of the ERASMUS programme. He also was research director of the European thinktank LEAP 2020. In 2005, following the ´no’ of the Dutch and French to the Constitutional Treaty, Franck Biancheri founded the European citizens movement Newropeans.